lunes, 18 de julio de 2016
lunes, 30 de mayo de 2016
miércoles, 25 de mayo de 2016
domingo, 17 de abril de 2016
viernes, 15 de abril de 2016
domingo, 10 de abril de 2016
Agresividad y Violencia: Una Lectura de Ralph el Demoledor. Por Bernardo Cabezas
Agresividad y Violencia: Una Lectura de Ralph
el Demoledor[1]
Es común
que el periodismo nos ponga al corriente de una serie de hechos violentos, es
lo que se ha denominado la crónica roja que hace usufructo de cierta morbosidad
en el público. También es relativamente esperable que nos informe acerca de
sucesos bélicos que lamentablemente están ocurriendo de forma más bien
permanente.
Sin
embargo, quisiera partir comentando como en este siglo estamos cada vez más
rutinariamente asistiendo a unas formas de violencia que impactan tanto por su
radicalidad como por el efecto en cierta forma desorientador que producen en el
conjunto de nuestra sociedad. No hablo de los casos de perversión que siendo
impactantes, lo han sido desde siempre. Me refiero a fenómenos novedosos como
por ejemplo los tiroteos en escuelas norteamericanas. A pesar de que pasan ya a
ser un fenómeno común no deja de
sorprender que un chico un mal día se decida por asesinar a todos los de su
escuela.
Por su
puesto, frente a estos acontecimientos los expertos han venido desde el saber
psicológico y psiquiátrico con el afán de categorizarlos y administrarlos, sin
embargo la magnitud y recurrencia de estos revelan un desajuste radical entre
las categorías que promueven estas disciplinas y el objeto a clasificar.
jueves, 24 de marzo de 2016
Consideraciones psicoanalíticas sobre violencia y agresividad.
domingo, 20 de diciembre de 2015
Ceremonia Titulación Primera Promoción Postitulo CEIP: Clinica e Intervenciones Psicoanalíticas: De Freud a Lacan.
CEIP
En una sentida ceremonia, el pasado 17 de diciembre, se hizo entrega del titulo correspondiente a los participantes del Postitulo Clínica e Intervenciones Psicoanalíticas: De Freud a Lacan.
Tanto, Silvia Macri como Miguel Reyes, en su calidad de directores, hicieron mención a la trayectoria de estos dos años que, con sus altos y bajos, dejaron una importante huella que sin duda servirá de orientación para las nuevas promociones.
Joaquin Carrasco, por parte de los graduandos, dirigió unas palabras a la audiencia resaltando la excelente experiencia adquirida tanto en lo académico como en la calidad de los lazos que se establecieron entre los participantes a lo largo de estos dos años.
La ceremonia finalizó con un agradable cocktail en el cual se tuvo la oportunidad de compartir con los familiares acompañantes.
Profesores del Postitulo y Graduandos.
Joaquin Carrasco dirige las palabras en representación de la promoción 2015
Miguel Reyes, Director del Postitulo CEIP
Miguel Reyes Silva se dirige a la audiencia.
De izquierda a derecha: Luis Huala, Juan Jose Palacios, Maria Paula Diaz, Sebastian Carvajal, Adolfo Villalon, Joaquin Carrasco, Paula Peralta y Paulina Salinas.
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Reseña De la sesión preparatoria al Xº Congreso AMP. Por: Alejandro Olivos.
RESEÑA DE LA SESIÓN PREPARATORIA AL Xº CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN MUNDIAL DE PSICOANÁLISIS
« Les lundis de l’AMP, Vers Rio 2016 »
Sesión del 30 de
noviembre del 2015 en la École de la Cause freudienne en París, animada por
Laure Naveau, con la participación de Gérard Wajcman y Pierre Naveau.
Presentación del tema del Xº Congreso de la AMP
Durante
la sesión de clausura del IXº Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis,
que tuviera lugar en Paris en abril del 2014, Jacques-Alain Miller establece una
especie de continuidad conceptual entre las reflexiones que animan los diversos
encuentros de la AMP, al presentar en su conferencia L'inconscient et le corps
parlant[1] —El inconsciente y el cuerpo
hablante— el tema del próximo congreso, a realizarse en Rio de Janeiro en
abril del 2016:
“En su día revelé […] la disciplina a la que había optado
por ceñirme en la elección del tema para la AMP. Van de tres en tres, dije, y
cada uno destaca una de las tres categorías de Lacan cuyas iniciales son R.S.I.
Tras El orden simbólico en el siglo XXI
y Un real para el siglo XXI, cabría entonces
esperar que lo imaginario ocupara el primer plano.
¿Bajo qué forma podría hacerlo sino a título del cuerpo?
ya que en Lacan se encuentra formulada esta equivalencia: lo imaginario, es el cuerpo.”
El cuerpo condiciona todo aquello
que el registro imaginario aloja de representaciones: significado, sentido y significación, incluyendo la imagen
misma del mundo. Es en el cuerpo imaginario donde las palabras de la lengua
hacen entrar las representaciones, las cuales constituyen un mundo ilusorio a
partir del modelo de la unidad del cuerpo. Estas son algunas de las razones a
favor de que, para el próximo congreso, se aborde el tema del cuerpo en la
dimensión de lo imaginario. Sin embargo, el cuerpo cambia de registro en la
última enseñanza de Lacan, en tanto cuerpo
hablante. ¿Qué es el cuerpo hablante?
“Ah, es un misterio”[2], dijo un día Lacan.
Así
como el cuerpo cambia de registro, el inconsciente recibe un nombre nuevo en el ultimísimo [le tout-dernier] Lacan. Se
trata de un neologismo. No se traduce. En el texto de 1973 titulado Télévision, Jacques-Alain Miller
interpela a Lacan acerca de la palabra inconsciente:
"El inconsciente, ¡que palabra tan rara!", a lo que Lacan responde: "Freud
no encontró ninguna mejor, y no hay que darle más vueltas"[3], admitiendo que el término
es imperfecto y desistiendo de toda tentativa de cambiarlo. Sin embargo, dos
años más tarde, ya había cambiado de opinión, si se da crédito a su texto Joyce le Symptôme[4], donde propone el
neologismo en cuestión, del cual profetiza que reemplazará a la palabra
freudiana inconsciente, a saber: el parlêtre. Esto no figurará en el
cartel del próximo congreso, señala Jacques-Alain Miller, pero se tratará, de
hecho, del parlêtre en tanto que
sustituye al inconsciente, en la medida que analizar al parlêtre ya no es lo mismo que analizar el inconsciente en el
sentido de Freud, ni siquiera el inconsciente estructurado como un lenguaje:
“Propongo que sea esta operación la que nos brinde
nuestra brújula para el próximo congreso. Esta metáfora, la sustitución del
inconsciente freudiano por el parlêtre
lacaniano fija un destello. Propongo tomarla como índice de lo que cambia en el
psicoanálisis del siglo XXI, cuando debe tener en cuenta otro orden simbólico y otro real, distintos de aquellos sobre los cuales se había
establecido.”
Sesión Preparatoria al Xº Congreso de la AMP
La intervención de Pierre Naveau durante la velada del 30 de noviembre
en la École de la Cause freudienne fue consagrada a la exploración de las resonancias de la conferencia de
presentación del tema del próximo congreso, a través del comentario del siguiente
pasaje de Jacques-Alain Miller:
“El cuerpo hablante habla en términos de pulsiones. Esto
autorizaba a Lacan a presentar la pulsión siguiendo el modelo de una cadena
significante. Nos recuerda que las cadenas significantes que desciframos a la
freudiana están conectadas [branchées]
al cuerpo y que están hechas de substancia gozante.”
Jugando con el equívoco que le permite la lengua francesa, a través de la
homofonía entre raison y résonance —razón
y resonancia—, Pierre Naveau comienza
su intervención señalando que, a la razón
desde Freud, viene a articularse la resonancia
desde Lacan. En la primera sesión del Séminaire
XXIII: Le Sinthome, Lacan afirma que “es únicamente por medio del equívoco
que la interpretación opera”[5], precisando enseguida que
“es necesario que haya algo en el significante que resuene; es un hecho: la palabra tiene un efecto”. Lacan avanza
entonces una aserción frecuentemente citada: la pulsión es el eco en el cuerpo del hecho que hay un decir. La
pulsión, en el sentido de Freud, corresponde por consiguiente a lo que surge como
resonancia, en el sentido de Lacan,
de un decir en el cuerpo. Lo que se designa como pulsión indica, de este modo,
que el cuerpo es sensible al decir en cuestión. Que haya algo en el
significante que resuene, significa por lo tanto que hay algo, en el cuerpo,
que responde. Esta correspondencia va de la mano con la resonancia. Lo que
responde en el cuerpo, es lo que Lacan designa como la voz. Dicho de otro modo, la resonancia da una voz al cuerpo, el
cual, por este medio, se pone a hablar: se vuelve entonces el cuerpo hablante.
Cuando Lacan afirma que no hay acontecimiento sino de un decir, se
puede entender dicha afirmación en el sentido en que este acontecimiento es, de
manera más precisa, un acontecimiento de cuerpo. A este respecto, resulta
esclarecedor el comentario de Jacques-Alain Miller según el cual el
acontecimiento de cuerpo es un acontecimiento de discurso que ha dejado huellas
en el cuerpo. Este comentario, que data de 1999[6], se ubica en el momento en
que Jacques-Alain Miller despliega la definición del síntoma propuesta por
Lacan en su conferencia Joyce le Symptôme,
a saber: el síntoma es un acontecimiento
de cuerpo.
El cuerpo hablante sería entonces el cuerpo en el cual los
acontecimientos de discurso han dejado huellas; esto es lo que constituye la
singularidad del ser hablante. Dicha singularidad deriva, en efecto, de lo que
sucede en su cuerpo, es decir de aquello que, de la historia de un sujeto, se
escribe en su cuerpo por medio de huellas. Resulta pertinente recordar aquí la
precisión que aporta Jacques-Alain Miller con respecto a lo que llama Biología lacaniana: “Las huellas en
cuestión perturban [dérangent] el cuerpo”[7]. Ahora bien, sobre este
punto, Pierre Naveau pone especial énfasis en el siguiente pasaje del
comentario de Miller: “Estas huellas hacen síntoma en el cuerpo, pero solamente
en la medida en que el sujeto en cuestión sea apto para leer esas huellas, para
descifrarlas”. Por consiguiente, un acontecimiento de cuerpo hace síntoma a
condición que haya, en el sujeto en cuestión, una aptitud para descifrar
huellas, una capacidad para leer un síntoma. Pierre Naveau precisa entonces que
el hombre no puede identificarse con el síntoma. Para poder identificarse con
el síntoma, es necesario tener un psicoanalista. Como lo señalaba Eric Laurent,
el psicoanalista forma parte del cuerpo hablante. Que haya un psicoanalista
allí, y que por consiguiente, como se expresa Lacan, haya una interpretación
que opere, ello permite que el eco en el cuerpo sea percibido, y que la
resonancia pulsional sea escuchada. Sin embargo, para que esto suceda, es
necesario, todavía, que dicha resonancia pulsional esté articulada, para así
poder ser escuchada. La cuestión que se plantea entonces es, en efecto, la de
la relación entre la pulsión y el significante.
Esta cuestión constituye, de hecho, el hilo conductor de la
intervención de Pierre Naveau durante la sesión del 30 de noviembre, quien se
aboca entonces, para su elucidación, al comentario del pasaje previamente
mencionado de la conferencia de Jacques-Alain Miller, L'inconscient et le corps parlant:
“El cuerpo hablante habla en términos de pulsiones. Esto
autorizaba a Lacan a presentar la pulsión siguiendo el modelo de una cadena
significante. Nos recuerda que las cadenas significantes que desciframos a la
freudiana están conectadas [branchées]
al cuerpo y que están hechas de substancia gozante.”
Cuando Lacan afirma, en el Séminaire
XXIII: Le Sinthome, que hay algo en el significante que resuena, quiere
decir con esto que el significante se conecta [se branche] al cuerpo, y que dicha conexión remite a la irrupción
de lo que llama la substancia gozante,
es decir, a algo cuya causa es,
justamente, la contingencia del surgimiento, en el cuerpo, de la resonancia del
significante. Se trata, en efecto, de causa,
ya que Lacan, refiriéndose en su Séminaire
XX: Encore a la Teoría de las cuatro causas de Aristóteles, sitúa el “significante
como causa del goce”[8] —más precisamente: como causa material del goce—. La hipótesis que
propone entonces Pierre Naveau es que la pulsión, la cual silenciosamente sigue
su camino, encuentra en el síntoma, en tanto acontecimiento de cuerpo, la
articulación significante cuyo descifrado posibilita su lectura. Es en este
punto de anudamiento que adquiere todo su valor la expresión de Jacques-Alain
Miller: leer un síntoma.
Así pues, el acto analítico adquiere todo su alcance en relación a
aquellos acontecimientos de cuerpo que han dejado huellas, a menudo,
imborrables. Desde este punto de vista, el psicoanálisis revela que el sujeto
sufre, esencialmente, de cosas que le han sido dichas. He ahí un punto
decisivo. Jacques-Alain Miller, habiendo justamente señalado que el sujeto, en
efecto, está enfermo de ciertos enunciados, sostiene que la interpretación
consiste en enviar anti-misiles
calibrados para pulverizar aquellos enunciados de los cuales el sujeto sufre. La
cuestión que se plantea entonces es la de cómo articular las dos vertientes que
Lacan elucidó respecto de la interpretación, a saber, que es por medio del equívoco que ella opera, y que, por otro lado, tiene como objetivo aniquilar la fuerza
destructiva de ciertos enunciados. Respecto de este punto, algunos de los
testimonios de los AE —Analyste de
l’École— han respondido a esta cuestión; la articulación de que se trata queda
allí esclarecida de manera ejemplar: se produce entonces lo que Jacques-Alain
Miller ha llamado un acontecimiento de
pase.
Establecimiento y
traducción de Alejandro Olivos
Diciembre del 2015
[1]
Jacques-Alain Miller, « L’inconscient et
le corps parlant », in Le réel mis à jour, au XXIe siècle, Collection
Huysmans, Paris, 2014 (versión castellana disponible en la página web de la AMP).
[3] J. Lacan,
« Télévision », in Autres Écrits ; Editions du Seuil, Paris,
2001, p. 511.
[6] J.-A.
Miller, « Biologie lacanienne et
événement de corps », in La Cause freudienne, N° 44, Paris, Février 2000.
[7] J.-A.
Miller, « Biologie lacanienne et
événement de corps » ; op. cit.,
p. 34.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
El teatro secreto de la pulsiòn. J.A. Miller. Traducción: Alejandro Olivos
EL TEATRO SECRETO DE LA PULSIÓN
Por Jacques-Alain Miller
Serial killer, el término es nuevo. Surge a
finales de los años ’70, en Norteamérica, siendo los Estados Unidos de lejos la
tierra más fecunda en asesinos en serie. Una inmensa literatura les ha sido
consagrada, en donde el interés mórbido tiene por supuesto su lugar, pero
también el interés público: ¿qué rasgos sería pertinente identificar para
circunscribir la identidad de un “sospechoso desconocido”? ¿Cuáles serían los
indicadores que permitirían reconocer la pertenencia a una serie de crímenes
aislados? ¿Cómo detectar al asesino en serie antes de que pase al acto? ¿Es
posible predecir, respecto de tal o cual niño, que se convertirá en asesino en
serie? Estas son algunas de las interrogantes que la investigación científica
se ha planteado desde hace ya unos quince años. Los expertos que han intentado
responderlas son policías y psicólogos; más recientemente, se ha solicitado a
la bioquímica, las neurociencias y la imaginería por resonancia magnética.
Elementos
clínicos: Las entrevistas con asesinos en serie han puesto en evidencia
algunos elementos clínicos recurrentes. Por ejemplo, la “tríada MacDonald”: el serial killer en germen presentaría en
la prima infancia tres marcadores sintomáticos asociados: la enuresis, la
piromanía y la crueldad hacia los animales. Se señala a menudo las
perturbaciones de la relación con la madre: relación incestuosa y marcada por
el sadismo, con una madre calificada de monstruosa. Se le atribuye el ASPD (Antisocial
Personality Disorder - Trastorno antisocial de la personalidad), que agrupa a sujetos
irresponsables, impulsivos, intolerantes a toda frustración, carentes de
empatía y afecto, manipuladores, despreciando y transgrediendo las reglas de la
vida en común, las normas sociales, los códigos culturales, los derechos y los
sentimientos de los demás. Sin embargo, no todos estos sujetos se convierten en
asesinos en serie.
De hecho, el saber más consolidado
es de orden tipológico, según las normas de la FBI Academy de Quantico. Para
ser reconocido como serial killer en
el sentido del FBI, es preciso haber asesinado al menos tres personas en el
transcurso de al menos tres episodios distintos a lo largo del tiempo. Se
enfatiza el lapso de tiempo que debe separar un acontecimiento del siguiente.
El concepto de serie exige en efecto que las acciones criminales en cuestión
constituyan, cada una de ellas, una unidad de acto, aislable como tal. El
intervalo temporal se supone como estando ocupado por un cooling-off (enfriamiento) que interrumpe el continuum emocional
del acto.
Cuando
no hay discontinuidad temporal y emocional, no se trata de serial killing, sino de mass
murder. El mass murderer asesina
al menos cuatro personas en el mismo lugar y al mismo tiempo, o durante un
lapso corto de tiempo, de manera que la matanza constituye un solo y mismo acontecimiento.
La frecuencia de estos mass murders
está en constante aumento en todo el mundo desde los años ‘80, especialmente en
los Estados Unidos.
“Lobo solitario”: Hace ya unos quince
años, el sociólogo Denis Duclos veía en los hate
crimes —crímenes de odio— contra miembros de comunidades étnicas,
religiosas, sexuales, nacionales y sociales, los “síntomas de una sociedad norte-americana fragmentada” por la
dimisión del Estado. Ahora bien, dichos crímenes han dejado de ser excepcionales
en Europa. A partir de la tercera, las tres matanzas del “asesino del scooter”
han sido interpretadas de la misma manera: como hate crimes racistas contra sujetos considerados como
contaminadores de la identidad nacional.
El acontecimiento resuena
evidentemente con el reciente mass
murderer noruego: se sospecha también en este caso una personalidad
paranoica del tipo “lobo solitario”, cuyas fechorías son las más difíciles de
anticipar. Se especulará durante mucho tiempo sobre los elementos sociales y
culturales que lo habrían influenciado: la campaña electoral, en primer lugar,
con las pasiones que desencadena; luego, y de una manera más general, los
fantasmas de pureza, la xenofobia declarada o encubierta. Es un hecho que, ahí
donde la izquierda de la izquierda espera insurrecciones colectivas, las
ideologías de extrema derecha alaban y alimentan de buena gana el heroísmo
individual del odio.
El odio es la más intensa de las
pasiones. El amor concierne las apariencias, mientras que el odio es radical:
apunta al ser. Puede llegar a abrochar [agrafer]
todo el universo mental de un sujeto, supliendo de este modo el agujero abierto
de su psicosis. Cuando este odio pasa al acto con niños pequeños, el teatro
secreto de la pulsión se revela como “teatro
de la crueldad” (Antonin Artaud). Surge entonces “el terror, el horror, el escalofrío sagrado”. Ya que cada uno de
nosotros, por mucha compasión que pueda sentir, es también solicitado en su
parte irreductible de inhumanidad, sin la cual no hay humanidad que se
sostenga.
Artículo
publicado en la revista semanal francesa “Le
Point” del 22 de marzo del 2012
Traducción
de Alejandro Olivos
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